El sol, abriéndose paso entre las grises nubes, llegaba a cúpulas y tejados que parecían salidos de un cuento oriental. Allí estaban las mil maravillas de la Gran Ciudad de los Angeles, la Suprema Depositaria de las Joyas Divinas, la Gran Tierra Inconquistable, el Gran y Eminente Reino, la Real y Deliciosa Ciudad Capital Llena [...]
Click aquí para leer la noticia completa en Destinia.