| Polémica en el lanzamiento de PS3. Duras criticas contra Sony y su nueva consola
Mañana llega por fin Play Station 3 a las tiendas españolas. La PS3, como se la conoce popularmente, costará 599 euros, ya que sólo estará disponible la versión más completa, con conexión HDMI para televisores de alta definición y disco duro de 60 GB.
A diferencia de Japón y Estados Unidos, en Europa sólo se vende la versión cara.
Pese al optimismo que intentan transmitir los máximos responsables de Sony, sobrevuela una sombra de duda a causa de los múltiples problemas con los que está topando este lanzamiento. La previsión inicial de vender seis millones de unidades antes de este marzo se rebajaron oficialmente a cuatro millones alegando problemas de suministro. Lo cierto es que ni en EE UU ni en Japón hay carencia de máquinas.
Los beneficios del tercer trimestre fiscal bajaron el 5,3% debido a los elevados costes de producción de PlayStation 3 con la que, a pesar de su elevado precio, Sony pierde dinero por cada unidad vendida.
El escándalo de las baterías para portátiles que se incendiaban y que obligó a Sony a cambiarlas gratuitamente ha echado más leña a una situación delicada. Si Sony fracasara en la implantación del sistema Blu-Ray (que lleva la consola) sobre el HD-DVD de Toshiba, como sucedió cuando intentó imponer el Betamax frente al VHS, se colocaría en una comprometida situación.
La mayor crítica a la PlayStation 3 no es tecnológica, sino crematitística: su elevado precio. La máquina que se vende en Europa cuesta 599 euros, motivado entre otras cosas por la inclusión del sistema Blu-Ray.
Aun así, la PS3 japonesa y americana también lleva el Blu-Ray y salen más baratas. Se compara con los 450 euros (75.000 pesetas) que valía PlayStation 2 cuando se lanzó en 2000, o con el precio de sus competidoras -Xbox 360 (399 euros) y Wii (249 euros)- y eso enfada al consumidor. A esto hay que sumar las protestas de los usuarios sobre determinadas decisiones. Cuando se presentó la máquina en la feria E3 de Los Ángeles lo hizo junto con un nuevo mando de control con forma de boomerang. La herramienta no gustó a los jugadores ni a la prensa, así que Sony decidió mantener el mismo diseño del mando de PlayStation 2, al que se le han añadido sensores de movimiento, similares a los de Wii, pero sin vibración. La razón oficial es que no cabe todo en el mando. Phil Harrison, nuevo director general de Sony Computer Entertainment, ha sentenciado: "La vibración es cosa de la pasada generación".
A los europeos se les priva, de momento, del acceso al modelo de consola más sencillo y económico, el de disco duro de 20 GB, que cuesta 499 dólares en EE UU. Además, a las PS3 europea se les ha extirpado la placa que da la compatibilidad con los juegos de PlayStation 2 mediante hardware. La conexión será mediante software, más lenta y no garantiza la compatibilidad. Con esta decisión la empresa reduce costes de fabricación.
Además, el potente Cell Broadband Engine, procesador central de la máquina, con sus ocho núcleos en paralelo, tiene su talón de Aquiles en la complejidad que implica programar para él. Tim Sweeny, directivo de Epic Software, asegura que costará cinco veces más de tiempo y dinero sacar el máximo provecho de PS3. |