Bubble Head es una cámara que pretende acabar con la idea de una webcam como objeto inerte y molesto y convertirla en un elemento de decoración más de la mesa. Con forma de pequeños hombrecitos, estas cámaras pueden sujetar bolígrafos o colgarse del borde de la pantalla para asomar la cabeza justo por encima del monitor. El ojo ciclópeo es, además, un reloj y las orejeras actúan como micrófono estéreo.